CUBA: UNA OPCIÓN REVOLUCIONARIA

 Evolución histórica

La isla de Cuba, centro de la colonización española desde el siglo XVI, aumentó su importancia estratégica y comercial a partir del siglo XVIII. Su población indígena apenas sobrevivió al primer siglo de la colonización. Fue sustituida por mano de obra esclava traída de África. Se formó así una sociedad multirracial que, según cálculos actuales, está formada por 11% negros, 37% blancos, 51% de mulatos y 1% de chinos. (2008). Su economía se basaba en el cultivo casi exclusivo de la caña de azúcar. Las tierras eran trabajadas por esclavos.

En los últimos años de dominio español, Estados Unidos -que mantenía relaciones comerciales con la isla- realizó ofertas de compra a España que fueron rechazadas. Mientras tanto, un grupo de nacionalistas cubanos que fracasaron en su intento independentista de 1878, planificaron una nueva rebelión. José Martí, destacado poeta y abogado, formaba parte del grupo. En 1895 se reinició la guerra por la independencia, en la cual Estados Unidos se vio involucrado por sus intereses económicos en la isla. En abril de 1898, a raíz de un atentado a un navío estadounidense en La Habana, el Congreso declaró la guerra a España. Unos meses después, esta debió conceder la independencia a Cuba.

Una vez independiente, Cuba estuvo bajo la influencia estadounidense en lo relativo a su organización política y económica. La enmienda Platt de 1902 habilitó constitucionalmente la intervención de Estados Unidos en la isla en caso de peligrar sus intereses. (Enmienda: Se llama así a la propuesta de modificación de algún documento oficial. Es un agregado que se le hace a un documento ya existente, como por ejemplo la Constitución de un país o un tratado internacional).

La economía cubana tenía su pilar básico en la producción azucarera, que alcanzaba casi el 80% de las exportaciones. Progresivamente, tanto la producción como el comercio dependieron de empresas estadounidenses. Aunque la isla suministraba un cuarto del total del azúcar al mundo, la dependencia de este único producto hacía a su economía sumamente vulnerable frente a las variaciones en la producción y la demanda. La propiedad, por otra parte, se concentraba en manos de los estadounidenses, que en 1950 poseían el 47% de las tierras cultivables. Estados Unidos controlaba también el 90% de los servicios telefónicos y de electricidad, el 50% de los ferrocarriles, el 25% de los depósitos bancarios, la explotación de níquel y en especial el turismo y los casinos en La Habana.

En el plano social, el cultivo requería solo durante la cosecha gran cantidad de mano de obra. El resto era “tiempo muerto” en el que se generaba una difícil situación, con amplios períodos de desempleo o subempleo. Los trabajadores rurales desocupados emigraban a las ciudades, donde mantenían un estrecho contacto con la clase obrera. En la década del cincuenta, el 40% de la población vivía en las ciudades. Los índices de miseria y analfabetismo eran muy altos, particularmente en las zonas rurales.

En la primera mitad del siglo XX, una sucesión de dictaduras sostenidas por Estados Unidos llevaron adelante gobiernos corruptos como el de Machado, quien desde 1925 gobernó la isla. En 1933 se produjo un levantamiento popular que provocó la caída del dictador. Estaba integrado por sectores progresistas como el movimiento Joven Cuba y por el Partido Comunista cubano. Un nuevo golpe de Estado, dirigido por el militar Fulgencio Batista, se apoderó del gobierno y desató una dura represión. Sin embargo, las fuerzas populares continuaron organizándose y se conformó la Confederación de Trabajadores de Cuba, central sindical que reunía a los trabajadores cubanos.

Entre 1934 y 1959, la política cubana manifestó pocos cambios; se alternaron gobiernos democráticos con nuevos golpes de Estado. En 1952, el general Batista retornó ilegalmente al poder, con el aval de Estados Unidos.

En esta situación surgió la oposición armada. En 1953, Fidel Castro y 165 jóvenes realizaron el asalto al cuartel general de Moncada, pero fracasó y, como consecuencia, se desató nuevamente una fuerte represión. Fidel fue encarcelado y él mismo dirigió su defensa. Su alegato “La historia me absolverá” convirtió al acusado en acusador del régimen y del imperialismo estadounidense.

La oposición armada tomó nueva fuerza cuando Castro y sus compañeros liberados prepararon en México un nuevo levantamiento. El 2 de diciembre de 1956, 80 hombres desembarcaron al sur de la isla. Entre ellos estaban Fidel Castro, su hermano Raúl y Ernesto Che Guevara. Descubiertos y atacados, se internaron en la Sierra Maestra (tan solo doce sobrevivieron), desde donde siguieron la lucha extendiendo la insurrección por toda la isla. Se organizó el ejército revolucionario con campesinos y obreros, quienes adoptaron la táctica de la guerra de guerrillas. En diciembre de 1958, pueblos y ciudades importantes fueron tomados por los revolucionarios. El 1º de enero de 1959 los hombres del Movimiento 26 de Julio nombre que recordaba el asalto al cuartel Moncada entraron triunfantes en La Habana. El dictador Batista, junto con sus más estrechos colaboradores, huyó. Se inició en Cuba un proceso revolucionario cuyas repercusiones sobrepasaron los límites de su propio territorio.

El triunfo de la revolución

La victoria de la revolución cubana constituyó un hecho de gran resonancia mundial y abrió paso a un proceso de grandes transformaciones que fueron admiradas por unos y duramente condenadas por otros. Los primeros días luego del triunfo de la revolución fueron de euforia en La Habana. La amplia mayoría de la población cubana apoyaba la caída del dictador. El poder visible residía en el ejército rebelde, en los hombres de Sierra Maestra, que levantaron el nacionalismo y el antiimperialismo como postulados fundamentales de la revolución. Durante los primeros meses, Estados Unidos observó el proceso revolucionario sin intervenir, dado que podía tratarse de una simple sustitución de un gobierno corrupto ya muy desprestigiado.

Los primeros pasos del nuevo gobierno fueron de corte reformista. En un principio establecieron un gobierno de coalición en el que Fidel Castro -de incuestionable liderazgo- era comandante de las Fuerzas Armadas.

Pero la alianza policlasista y la inacción de Estados Unidos frente al proceso revolucionario duraron poco tiempo. Las medidas tomadas (reforma agraria, nacionalizaciones, juicio a los criminales de guerra, etcétera) provocaron el alejamiento de los sectores moderados y acomodados de Cuba y el duro enfrentamiento con Estados Unidos.

En los inicios del proceso revolucionario, ni Fidel ni los integrantes del Movimiento 26 de Julio admitieron tener simpatías marxistas. Pero el Partido Comunista cubano había tenido una importante presencia en el proceso revolucionario y presentaba, por otra parte, una sólida estructura organizativa. La creciente oposición de Estados Unidos, que comenzó a ver la revolución como un peligro dentro de su “zona de influencia”, y la acción de los emigrados contrarrevolucionarios colocaron en riesgo a la revolución. Esto radicalizó el proceso revolucionario; reafirmó, por un lado, la postura antiimperialista y, por otro, anunció el carácter socialista de la revolución, a partir de una proclama de Fidel Castro en abril de 1961. Se produjo entonces la alianza con la Unión Soviética y los países del bloque socialista.

Los primeros años de la revolución (1959-1962)

Un conjunto de medidas inició el proceso hacia la socialización de la economía y la transformación de la sociedad y la vida política.

En el plano económico se puso en marcha una reforma agraria (17 de mayo de 1959) que eliminó las grandes propiedades, expropiando las posesiones con más de 400 hectáreas cultivables. Las tierras se repartieron entre los pequeños propietarios privados y las cooperativas, que fueron progresivamente reemplazadas por granjas estatales, organizadas sobre el modelo de los sovjoses soviéticos.

La reforma agraria fue seguida de la nacionalización de las grandes empresas industriales, comerciales y bancarias, así como refinerías, compañías eléctricas y telefónicas, propiedades inmuebles y grandes almacenes.

Otras medidas destinadas a disminuir la situación de pobreza extrema fueron la reducción de los alquileres y la congelación de precios. Se expropiaron los hoteles en manos de capitales mayoritariamente estadounidenses y se cerraron los casinos.

La puesta en vigor de estas leyes revolucionarias que afectaban intereses de grupos de poder económico cubanos y, especialmente, estadounidenses deterioró progresivamente las relaciones entre ambos países hasta culminar con la ruptura el 2 de enero de 1961.

El ámbito educativo fue, sin duda, el de las mayores realizaciones revolucionarias. Más de un millón de personas (el 23,6% de la población) no sabía leer ni escribir y el 50% de la población en edad escolar (800 mil niños) jamás había asistido a la escuela. Ante este panorama, la revolución se propuso como tarea prioritaria la erradicación del analfabetismo. Para ello se declaró el año 1961 como Año de la Educación, y se suspendieron temporalmente las clases regulares. Los más apartados lugares fueron recorridos por las Brigadas Alfabetizadoras (alrededor de 250 mil voluntarios), quienes lograron a fines del año 1961 alfabetizar a más de 700 mil personas.

Desde el punto de vista político se creó un marco institucional propio, definido como democracia directa, caracterizado por:

⚫ un régimen de partido único que concebía al Partido Comunista como la fuerza dirigente de la sociedad y del Estado» (Constitución de 1976), y

⚫ un sistema de participación popular a través del Comité de Defensa de la Revolución.

El Ejército poseía un papel decisivo dentro de la estructura política cubana.

Debido a los peligros de invasión de los exiliados y de los enemigos internos, Fidel creó los Comités para la Defensa de la Revolución (CDR) que eran grupos de ciudadanos destinados a la defensa civil, al control de opiniones o conductas contrarrevolucionarias en la población.

La oposición fue silenciada y reprimida; se produjo un exilio numeroso hacia Miami, que intervino en numerosas oportunidades en los enfrentamientos entre Estados Unidos y el Estado cubano.

En el plano internacional, Cuba fue aliada de la URSS hasta el desmembramiento del sistema soviético. Estados Unidos impuso un duro bloqueo económico a la isla a través de sus empresas y filiales europeas y latinoamericanas. El régimen cubano fue, en la década del sesenta, centro de influencia revolucionaria para América Latina.

Amestoy, B.; Decia, A.; Di Lorenzo, L. (2008). Historia del mundo actual. Montevideo, Santillana, Pp. 273-278

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