1.B- ISI en Uruguay (algunos aspectos)
“Desde el punto de vista de los países latinoamericanos, que vivían el proceso de industrialización sustitutivo de importaciones, la guerra tuvo un impacto contradictorio. Por un lado, la demanda de alimentos y materias primas generó un incremento de los precios internacionales de los mismos, lo que, sumado a las dificultades de importar productos de Europa y otros países involucrados en el conflicto, dio por resultado balances comerciales favorables; esto, a su vez, proveyó a las economías de divisas capaces de estimular el impulso industrializador concretado en los años treinta. Pero, como contrapartida, se debió soportar la escasez de materias primas, combustibles y maquinarias esenciales para la producción, generándose, en consecuencia, un crecimiento interesante sólo en aquellos sectores que tenían menos dependencia de los insumos externos y una base tecnológica más sencilla”. (P.23)
“…por el impacto de la “gran depresión”, se puso en práctica
en el país una serie de medidas de política económica que, en el marco de un
mercado mundial desestructurado y hostil, permitió “capear el temporal”,
dinamizando actividades vinculadas al mercado interno y operándose un embrionario
proceso de diversificación productiva. A este fenómeno se lo ha denominado
industrialización sustitutiva de importaciones. La industria cobró importancia
como actividad capaz de procesar materias primas nacionales e importadas,
ahorrando divisas y generando una reactivación económica general y
convirtiéndose, desde entonces, en el sector más dinámico. Por supuesto que la
dependencia “natural” de este sector respecto a los insumos energéticos, la
tecnología y ciertas materias primas extranjeras, impuso un fuerte grado de
intervencionismo estatal para ahorrar divisas, priorizar su gasto y fomentar la
actividad manufacturera. A la sombra de estas “inevitables” medidas nació y se
desarrolló una política industrial en la cual el proteccionismo pareció ser la
clave”. (P. 28)
“El gran crecimiento de los salarios en la posguerra se dio
en el marco de un fuerte proceso de cambio estructural en la economía uruguaya
(el crecimiento acelerado de la industria) y a través del funcionamiento de una
institución como los Consejos de Salarios que ofició de pieza clave de la
regulación salarial desde su creación en 1943. Entre 1946 y 1950, la tasa de
crecimiento del salario real fue del 7,9% anual, la más alta de la historia del
país. Esta dinámica fue el resultado de un conjunto de arreglos institucionales
que se articularon dificultosamente, pero que permitieron sensibilizar la
evolución de los salarios nominales a la evolución de los precios internos y, aún
más, aventajarlos hasta 1950. A partir de entonces, se puede constatar un
relativo estancamiento del poder de compra de los asalariados uruguayos, aunque
manteniendo el alto nivel alcanzado en los años anteriores”. (P. 31)
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